Estrés y Resiliencia

Descubre tu forma de afrontar el estrés y mejora tu resiliencia

 

Los expertos mantienen que el estrés es la enfermedad del siglo XXI. En realidad el estrés en sí no tiene porque ser una condición negativa. En algunas personas el hecho de enamorarse puede suponer el mismo nivel de estrés que romper una relación.

Entonces ¿De qué depende si el estrés nos afectará de una manera u otra? ¿Existe el estrés positivo?

El estrés puede venir de tres fuentes principalmente. De nuestro entorno, de nuestro cuerpo o de nuestros pensamientos. El entorno nos bombardea constantemente con demandas de adaptación, como el ruido, el horario y normas, entre otros. El estrés fisiológico puede surgir de una respiración incompleta, momentos evolutivos como la adolescencia, menopausia o un ejercicio demasiado intenso. Nuestros pensamientos acerca de uno mismo o del entorno generará una acción que puede aliviar o acentuar el estrés. Lo que definitivamente va a decidir el impacto en nuestras vidas es, sin duda, nuestra capacidad de resiliencia.

Nuestra forma de reaccionar ante los problemas y el estrés vienen determinados por una actitud innata de “Lucha” o “Huida”. Es el resultado de nuestra evolución durante miles de años. Todos poseemos una tendencia innata de prepararnos a luchar o  para huir ante un peligro percibido real o imaginario. Va a ser nuestra percepción e interpretación sobre los hechos que activará primero una serie de cambios fisiológicos. Estos cambios son la dilatación de las pupilas, tensión muscular, aumento de frecuencia cardíaca, liberación de una sustancia llamada cortisona. También se nos dispara otra sustancia, la adrenalina para concentrar todas nuestras fuerzas.  Estos cambios pueden darse en situaciones cotidianas, como hablar con tu jefe, discutir con tu pareja, esperar en una cola, escuchar alguna crítica o llegar tarde a una cita.

Si no se libera el organismo de estos cambios ocurridos se entra en un estado de estrés crónico. En esta situación los reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar. Como resultado experimentamos desgaste físico, crisis de llanto, depresión o diferentes enfermedades físicas e incluso la muerte.

La hipertensión que cada vez más personas padecen es un ejemplo donde un síntoma puntual se instaura. Principalmente surge de un estado crónico de “lucha o Huida” que transforma la presión sanguínea transitoria alta en un estado permanente de alerta.

Se han encontrado relación entre el estrés y la hipertensión, dolor de cabeza, colitis, intestino irritable, problemas sexuales, artritis e incluso cáncer.

Dentro de las generalidades, cada persona reacciona diferente ante circunstancias estresantes. Por eso, es muy importante conocer las reacciones que cada uno tiende a replicar en estas situaciones. Ser conscientes de tus síntomas fisiológicos y cognitivos más relevantes en estado de estrés, es el primer paso para mejorar tu resiliencia.

Por eso te he preparado un test corto, práctico y sencillo para identificar tus reacciones. Al final recibirás una pequeña explicación y las técnicas más adecuadas para contrarrestar tus síntomas.

Pincha aquí para saber cómo te afecta el estrés y qué técnicas puedes utilizar para disminuir su impacto.

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